Querida Nat:
Hoy comienza un nuevo año de tu vida, y me da muchísima alegría celebrarlo. Quería regalarte algo más que un «feliz cumpleaños»: un momento bonito, unas palabras escritas con cariño y un pequeño recordatorio de todo lo que hay en ti.
Ojalá hoy hayas reído de esas veces en las que se te olvida mirar el reloj. Que te hayan abrazado bonito, que hayas escuchado alguna canción que te encanta y que, entre tanto mensaje, hayas encontrado un instante para pensar: qué alegría estar aquí, qué bonito todo lo que todavía viene.
Hay algo en ti que me gusta mucho: esa parte tuya que encuentra en el baile y en el canto una forma de decir lo que a veces no cabe en las palabras. Tienes alma de artista, Nat. Y eso va mucho más allá de hacerlo bien: tiene que ver con sentir, con atreverte y con poner algo de ti en lo que haces.
Hay personas que hacen arte.
Tú tienes una forma de vivir
que ya lo es.
Por eso, para este nuevo año, deseo que te des permiso. Permiso de intentar eso que te emociona, de aprender sin exigirte saberlo todo, de cantar aunque haya nervios y de bailar sin estar pensando en quién está mirando. Que tus sueños tengan espacio en tus días, aunque al principio ese espacio sea pequeño.
Ojalá nunca confundas un día difícil con el límite de lo que puedes lograr. Habrá pasos que salgan a la primera y otros que necesiten ensayo; también eso es parte de una buena coreografía. Descansa cuando lo necesites, cambia de ritmo si hace falta y vuelve a ti. No tienes que tener todo resuelto para seguir construyendo algo hermoso.
Yo creo que tienes muchísimo con qué maravillar al mundo: tu voz, tus ganas, tu sensibilidad y esa manera tan tuya de ser. Y, mientras llegan los escenarios que sueñas, deseo que disfrutes los pequeños: una canción en tu cuarto, un baile inesperado, un logro que solo tú sabes cuánto costó. Eso también merece aplausos.
Que este año te regale oportunidades que te ilusionen, personas con las que puedas ser tú y motivos sencillos para sentirte feliz. Que el cariño te llegue claro, que la vida te sorprenda bonito y que tú también te sorprendas de lo lejos que puedes llegar.
Y entre todos esos deseos, te dejo uno muy mío: ojalá nunca te falten razones para sonreír. A mí me hace especial ilusión ser, aunque sea con este pequeño detalle, una de ellas.